Educación y pandemia

La robótica educativa y su impacto durante la pandemia.

Esta claro que la crisis provocada por la pandemia COVID-19, ha conseguido lo que no han conseguido en 20 años legiones de pedagogos tecnoentusiastas, la digitalización completa de la enseñanza en gran parte del mundo. En España, el cierre completo de los centros escolares tuvo lugar a lo largo de la semana del 9 de marzo, y, de un día para otro, los docentes se vieron obligados a improvisar sus clases de forma telemática, en medio de una situación de caos, confusión e incertidumbre. La declaración del estado de alerta ha pillado al sistema educativo sin una estrategia digital concreta, con una red centros en distintos niveles de dotación y adopción de tecnología, y con unas competencias en manos de los gobiernos autonómicos, con legislaciones y políticas dispares.

A menudo surge la pregunta si el aprendizaje online es un mero sustituto del presencial –como está ocurriendo durante la presente crisis-, o si, por el contrario, debe constituir una experiencia completamente distinta. Sin duda, las redes y la informática nos han salvado el tipo en un momento de emergencia como el que vivimos, permitiendo que los docentes sigan en contacto con su alumnado, y, en la medida de lo posible, avancen en la enseñanza de los contenidos académicos del curso.

Tanto para aquellos centros que ya contaban con un alto nivel de tecnología en su forma de funcionar como los que no, la experiencia actual está poniendo en evidencia los beneficios de usar intensivamente los medios digitales en la formación. Se trata de un grandísimo experimento a la mayor escala posible –implica a todos los colegios, institutos y universidades en numerosos países del mundo- del que se podrán extraer un rico acervo de enseñanzas relacionadas con la tecnopedagogía, desde la perspectiva más empírica.

Ya resulta evidente que la realidad que va a emerger tras la pandemia no va a ser la misma que existía antes. En el terreno educativo esto probablemente implique que una gran parte de las prácticas digitales improvisadas para salvar la situación se conviertan en habituales, máxime teniendo en cuenta que el confinamiento no va a acabar en seco, pues probablemente siga de forma parcial hasta que el descubrimiento de una vacuna o la erradicación completa del COVID-19 lo hagan completamente innecesario.

La robótica educativa a tomado fuerza durante esta crisis, de hecho el número de vídeos con proyectos ha crecido exponencialmente y los docentes se han apoyado en todos los recursos telemáticos que tienen a su disposición. La combinación de todos estos medios junto con nuevos proyectos ha conseguido que los alumnos adquieran nuevas habilidades y se adapten a nuevas formas educativas. 

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